LA ESCUELA AUSTRÍACA Y BITCOIN: SEGUNDA PARTE. MISES VS BITCOIN

 

    – Ignacio Almará –     

 

  En el artículo anterior examinamos cómo surgía, desde un punto de vista histórico, la institución del dinero de la mano de Carl Menger y definimos como dinero un medio de intercambio indirecto generalmente aceptado. Tras esto examinamos el origen de bitcoin y vimos si refutaba o no la teoría mengeriana sobre el origen del dinero llegando a la conclusión de que no lo hace debido a que la teoría de Menger nos explica cómo surge el dinero como institución social y no cómo se origina una moneda en concreto.

  Dado este primer paso y entendiendo la naturaleza del dinero debemos proceder a analizar el moderno debate sobre la teoría regresiva del dinero de Ludwig von Mises que se fundamenta también en el origen de la nueva moneda digital Bitcoin para posteriormente exponer la teoría regresiva y poder dar un veredicto sobre si queda refutada o no la teoría regresiva del dinero de Mises. Para esto nos basaremos en el trabajo realizado por el profesor Walter Block en Bitcoin, the regression theorem and the emergence of a new medium of Exchange.

 

  El debate.[i]

  El debate que ha surgido en los últimos años en torno a Bitcoin y la teoría regresiva del dinero ha sido establecido en base a interpretar que la conclusión de la teoría regresiva de Mises es que el origen de un nuevo medio de intercambio se basa en que un bien pasa de ser valorado por su uso directo como bien de consumo o producción a ser valorado como medio de intercambio.

  Bitcoin entraría dentro de lo que denominamos medio de intercambio indirecto, por tanto, su presencia en el mercado debe, o refutar la teoría ya que nunca ha sido valorado como bien de uso directo, o puede por otra parte no refutarla y dejarla intacta.

  Por ejemplo, Konrad Graf explica que la teoría regresiva no queda invalidada por el origen de Bitcoin, ya que sí tuvo un valor de uso directo antes de convertirse en moneda. Por ejemplo, pudo ser usada para probar la red de blockchain, para jugar o porque era visto como un avance de la causa.

  Michael Surda por su parte comprende que la teoría regresiva es una teoría praxeológica y por tanto apriorística y que por tanto no quedaría invalidada por la experiencia empírica. Bitcoin, como medio de intercambio, tuvo que nacer con un valor de uso directo anterior por necesidad.

  Robert Murphy plantea que Bitcoin no refuta la teoría miseana y además establece que los primeros que adquirieron este bien pudieron hacerlo por considerar la idea de que se volviera un medio de intercambio generalizado. Este hecho por sí mismo ya podría establecer su precio y facilitar su surgimiento como nuevo medio de intercambio generalizado. Sin embargo, esto implicaría que el bien nunca fue valorado como más que un bien de intercambio y por tanto implicaría que en la teoría regresiva hay algún agujero.

  Michael Suede interpreta que el enfoque de Mises sobre el origen del dinero es completamente erróneo ya que en realidad lo único que hace falta para que surja un medio de intercambio indirecto es que los intervinientes en el mercado perciban las ventajas de usar dicho medio. No hay una verdadera necesidad de que haya existido antes como bien de uso directo ni que haya tenido precio contra los otros bienes.

  El problema de este debate, según Block, es que todos estos autores se han fijado en un aspecto que no es central en la teoría regresiva del dinero y por lo tanto el debate ha tomado un rumbo que se aleja de la verdadera teoría regresiva. El hecho de preguntarse si el Bitcoin refuta o no la teoría regresiva por surgir directamente como un medio de intercambio evidencia que no se está tomando la dirección adecuada.

 

  La teoría regresiva del dinero

  La teoría regresiva del dinero es la conquista definitiva de la revolución marginalista en el campo del dinero. Fue redactada por Ludwig von Mises en 1912 y es una respuesta praxeológica al problema de la circularidad a la hora de determinar la utilidad marginal del dinero y los precios del mercado, problema que explicaremos a continuación.

  Es necesario, antes de avanzar en la explicación, que recordemos la definición que habíamos dado de dinero, el cual era para nosotros un medio de intercambio indirecto generalmente aceptado, y, por lo tanto, entendemos que el dinero no se utiliza para su uso directo sino para su intercambio por productos que sí se utilicen de forma directa.

  A la hora de valorar el dinero debemos tener en cuenta que no todas las unidades de dinero poseen el mismo valor para un individuo. Pongamos, por ejemplo, que una unidad para un individuo son 10 piezas de oro y que el sujeto posee 50 piezas de oro, el actor destinará las primeras 10 piezas de oro al fin que más valora, como por ejemplo puede ser comprar un cerdo, la segunda unidad al segundo fin más deseado como puede ser adquirir una gallina y así progresivamente hasta llegar a la unidad que satisfaría el fin, comparativamente, menos valorado, pongamos comprar una barra de chocolate. Esta sería la unidad marginal, serían las 10 piezas de oro a las que el actor renunciaría de tener que renunciar a una unidad, ya que de tener que renunciar a un fin lo haría a ese. En un stock donde todas las unidades son intercambiables, es decir que sirven para una multiplicidad de fines concretos, el valor de cada una de las unidades es el valor de la unidad que satisface el fin menos deseado, es decir es el valor de la unidad marginal.

  Al tener que sacrificar una unidad del stock, la que sacrificará será aquella unidad que satisface el fin menos deseado, independientemente de la unidad física a la que renuncie, ya que si renuncia a la unidad que tenía reservada para comprar el cerdo lo que el individuo hará será mover la unidad de la barra de chocolate hacia el fin más deseado, terminando por renunciar siempre a la barra de chocolate, es decir su fin menos valorado.

  Por tanto, cuando se deshace de la unidad marginal, el valor de cada una de las unidades es ahora el valor de la segunda unidad menos valorada, por lo que el valor de cada una de las unidades habrá subido, la utilidad marginal es ahora más alta. Por el contrario, al añadir una unidad al stock, esta nueva unidad será destinada a un fin menos valorado que los que ya se perseguían, por tanto, el valor de cada una de las unidades será más bajo, la utilidad marginal de cada unidad habrá descendido.

  Esto no es más que la ley de la utilidad marginal aplicada al dinero. Sin embargo, hemos de notar que, por la propia naturaleza del dinero, el sujeto emplea dinero para adquirir otros bienes que usará directamente. Como queda ilustrado por el ejemplo, la utilidad marginal del dinero depende directamente de la utilidad marginal de los bienes que se quiere adquirir, es decir el dinero es valorado en función de los bienes subsiguientes que se desean poseer. El individuo valora las 10 piezas de oro por su capacidad de ser intercambiada por el cerdo o la gallina en cuestión, en este caso valora esas piezas de oro por su cualidad de dinero. Sin embargo, existe otro factor a considerar a la hora de valorar el dinero.

  Es necesario que existan precios con el fin de saber por cuánto dinero tendremos que cambiar el bien final que queremos para consumo. Las unidades y su valoración vendrán determinadas por los tipos de cambio del dinero por otros bienes, es decir la utilidad marginal del dinero se basa en los precios.

  Resumiendo, en la valoración del dinero intervienen dos factores, por un lado, la utilidad marginal del bien final a adquirir y por otro el tipo de cambio o precio de ese bien en dinero, ya que será la referencia que tengamos en el mercado para hacer la comparación entre la utilidad marginal del bien y la de las unidades de dinero.

  Sin embargo, corremos el riesgo ahora de caer en un razonamiento circular.

  Un intercambio se produce porque los individuos intervinientes en el intercambio consideran la utilidad marginal del bien a adquirir mayor que la del bien al que renunciar. Si, por ejemplo, cambio 4 naranjas por 2 patatas es porque valoro más 2 patatas que 4 naranjas. Cuando se da el intercambio podemos decir que el precio de 4 naranjas es 2 patatas, pues este ha sido el tipo de cambio de ese momento determinado. Lo mismo ocurre con los intercambios donde interviene el dinero. Si alguien compra un café por 1,20 euros, está demostrando que la utilidad marginal del café para él en ese momento ha sido mayor que la utilidad marginal de los 1,20 euros. Podemos decir entonces que el precio del café es en ese momento 1,20 euros.

  Queda patente en este ejemplo el hecho de que es la utilidad marginal de los bienes lo que determina los precios de mercado de los mismos, sin embargo, también sabemos que la existencia de precios no solo es necesaria para establecer la utilidad marginal del dinero dada la naturaleza del mismo, sino que esos precios determinan la utilidad marginal del dinero. Los individuos al valorar el dinero toman como referencia los precios existentes en el mercado y según este dato valoran el dinero con respecto a los demás bienes.

  Es aquí donde nos encontramos con un razonamiento circular, por un lado, vemos que los precios determinan la utilidad marginal del dinero y a su vez la utilidad marginal del dinero determina los precios.

  Este problema de la circularidad fue advertido por Ludwig von Mises y resuelto en la obra Teoría del dinero y el crédito de 1912.

  La solución de Mises para este problema de la circularidad fue introducir un factor temporal en la explicación sobre la formación de los precios. Mises nos explica cómo los precios determinan la utilidad marginal del dinero y a su vez la utilidad marginal del dinero determina los precios. Sin embargo, no lo hacen de forma simultánea, la utilidad marginal del dinero en un momento no depende de los mismos precios que ella genera, sino que depende de los precios registrados con anterioridad.

  Los precios al final del día D son el resultado de las valoraciones de los bienes y el dinero en el día D. Pero para la valoración del dinero en el día D lógicamente no se pueden usar los precios de ese día, sino que se emplearán los precios del día D-1. A su vez los precios del día D-1 serán determinados por la valoración del dinero en ese día en base a los precios del día D-2 y así sucesivamente hacia el pasado. Es decir, los tipos de cambio registrados en el pasado son lo que sirve a los individuos como referencia para valorar el dinero. La circularidad queda así rota.

  Entramos en otro sendero peligroso ya que de ser así podríamos llegar a la conclusión de que esta sucesión de precios anteriores determinando valoraciones futuras conforman una cadena sin fin hasta el infinito. En algún momento esta regresión debe parar.

  Mises de nuevo nos saca de un camino infructuoso explicándonos dónde exactamente acaba esta regresión. Sabemos que lógicamente el dinero tuvo que comenzar a serlo en un día determinado y que antes de eso no había un mercado de intercambio indirecto sino trueque.

  Sabemos también que el precio de los bienes de hoy se determina en base al valor del dinero de hoy, el cual se basa en los precios de ayer y así sucesivamente. Si recorremos esta cadena hacia atrás llegaremos al momento en el que el dinero no era un medio general de intercambio, sino que se intercambiaba por otras mercancías de forma directa en el mercado de trueque.

  En un mercado de trueque, los precios se generan de novo todos los días, al ser un intercambio directo entre dos personas concretas con utilidades marginales concretas para ese día y ese individuo, los precios necesariamente variarán radicalmente de día a día. Tenemos aquí que la circularidad de la que hablábamos está rota, en este tipo de mercado el precio de los bienes registrado en el pasado no influye en el precio de los bienes futuros ya que en el trueque se generan precios independientes con cada nuevo intercambio. En el día T, en que el mercado es de trueque, el precio de un bien no depende el precio del bien en el día T-1 ni tampoco tendrá influencia sobre el precio en el día T+1.

  Ahora nos queda el nexo que une la economía de trueque con la economía de intercambio indirecto. Sabemos que, por la propia naturaleza del dinero, toda moneda necesita precios para poder operar como tal. Sin embargo, los precios del mercado de trueque son fugaces, se generan y cambian día tras día.

  Lo que ocurre con el dinero es que necesariamente tiene que aparecer como una de las mercancías que ya se intercambiaban en el mercado de trueque, por tanto, también tiene precios variantes día tras día. Pero tiene precios, y esto es lo importante. Si vamos al día anterior a aquel en el que apareció el dinero, la mercancía que será dinero, pongamos oro, es intercambiada en el mercado a un tipo determinado como cualquier otro día de trueque. Lo que ocurrirá es que aquellos que se den cuenta de su alta comerciabilidad y comiencen a utilizarlo como dinero el día 0 tomarán como referencia los tipos de cambio del día anterior. Los precios generados en el trueque del día 0-1 serán los que servirán como referencia para establecer la valoración en dinero del día 0, el día en el que surge el dinero.

  La circularidad se rompe justo en ese punto, si avanzamos hacia el día 0+1, los precios al final de ese día serán el resultado de la valoración del dinero de ese día en base a los precios del día 0. Si vamos al día 0-2 vemos que los precios son independientes como en toda economía de trueque. El cambio ocurre en el día 0, que toma como referencia los precios del día 0-1 a posteriori, día que pasará a ser el último día de trueque.

 

  Conclusión

  Lo que nos dice la teoría regresiva del dinero es pues que lo importante para el surgimiento del dinero no es que el dinero sea una mercancía con valor de uso directo antes de ser considerada dinero, sino que se necesita una estructura de precios para que cualquier moneda pueda operar. Incluso la primera moneda en cualquier sociedad tuvo que tener una estructura de precios que sirviera como referencia para poder valorar la propia moneda. En este caso, siendo la primera, necesariamente tuvo que ser una mercancía para uso directo antes de ser dinero, pero lo importante es la necesidad de la estructura de precios.

  A diferencia de la teoría de Menger, la cual vimos que era histórica, empírica, esta teoría es praxeológica. Se deduce de la propia naturaleza del dinero, de la aplicación de la utilidad marginal al mismo y de la categoría praxeológica de tiempo. Esto hace además que la naturaleza de esta teoría sea apriorística y no necesite comprobación empírica pada poder ser dada como válida.

  Por esto sabemos que la aparición de Bitcoin no la puede refutar. Pero, además, como dijimos, el debate había tomado una orientación errónea. Los autores más importantes en este debate consideraban como factor principal el hecho de que el dinero tenía que surgir primero como mercancía con un valor por su uso directo. Sin embargo, esto es secundario en la teoría de Mises. Si esto fuera así, la primera moneda fiat ya habría refutado la teoría regresiva. Lo esencial de esta teoría es que es necesaria una estructura de precios para que cualquier moneda pueda operar como tal.

  El Bitcoin comienza a utilizarse en el año 2010, para ese entonces existe una estructura de precios anterior que permite tener referencias para valorar los Bitcoin, precios no expresados en bitcoin sino en otras monedas. Sin embargo, esos precios ya sirven como referencia.

  La teoría de Ludwig von Mises no queda invalidada por el surgimiento del Bitcoin, sino que de hecho nos ayuda a comprender el surgimiento de la misma, la cual, además, ha generado confusión cuando ha sido analizado desde la perspectiva de la necesidad del surgimiento de una moneda como mercancía anterior. Podemos resumir nuestra conclusión de la siguiente forma.

  • La teoría regresiva del dinero nos explica que hace falta una estructura de precios para que una moneda, ya sea existente o nueva, funcione como tal.
  • El Bitcoin, desde su génesis ha tenido una estructura de precios anterior.
  • Por lo tanto, el Bitcoin no pone en duda ni refuta la teoría regresiva del dinero.

  Damos así por concluida esta serie de dos artículos sobre el Bitcoin y las teorías austríacas sobre el origen del dinero viendo que en ninguna de las dos el bitcoin puede ser una amenaza, y más aún, de nuevo tanto Menger como Mises nos ayudan a comprender cómo puede originarse y funcionar el bitcoin en la sociedad.

 

 

[i] Se utilizará el debate según la introducción realizada por Walter Block en Walter Block, Laura Davidson, Bitcoin, The Regression Theorem, and the Emergence of a new Medium of Exchange. Publicado en The quarterly Journal of Austrian Economics (otoño de 2015), disponible en: https://mises.org/system/tdf/Bitcoin%20the%20Regression%20Theorem%20and%20the%20Emergence%20of%20a%20New%20Medium%20of%20Exchange.pdf?file=1&type=document

Ver también Ludwig von Mises, La acción humana (Madrid: Unión Editorial, 2011); Murray Newton Rothbard, El Hombre, La Economía y El Estado Volumen I (Madrid: Unión Editorial, 2011); Carl Menger, El Método de las Ciencias Sociales (Madrid: Unión Editorial, 2006); Ludwig von Mises, La Teoría del Dinero y el Crédito (Madrid: Unión Editorial, 1997); Satoshi Nakamoto, Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System 2009. Disponible en: https://bitcoin.org/bitcoin.pdf

Para una explicación sobre la actualidad de Bitcoin desde una perspectiva austríaca ver The economics of Bitcoin, por Malavika Nair, disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=DMoTSJjPCkQ

 

2017-11-20T23:49:22+00:00

Leave A Comment