EFICIENCIA EN EL MERCADO

    – Thiago Beserra Gomes –  

  1. Introducción.

  En este artículo haremos una comparación entre las teorías neoclásica y austríaca sobre la eficiencia en el mercado. La primera defiende la existencia de fallos en el mercado que necesitan ser corregidos por el gobierno y la segunda sólo ve errores en los planes individuales. Como veremos, la conclusión para la solución de los problemas en el mercado, y la causa de éstos, es diferente entre esas teorías, y, mientras una utiliza un modelo irreal, la otra busca la explicación en la acción humana.

  1. Fallos de mercado.

  Para comprender cómo la teoría neoclásica entiende la eficiencia en el mercado es necesario tener en mente el concepto de optimización de Pareto: un individuo debe obtener una mejoría sin causar un empeoramiento en la situación ajena. Sabiendo de eso, podemos perfectamente presentar casos donde el mercado falla, como en el clásico ejemplo de polución: una fábrica contamina el medioambiente, alcanzando a personas que viven cerca, por tanto, esas personas verán su situación empeorada, y a partir de eso hallamos una ineficiencia en el mercado. La solución que normalmente se presenta para tal problema es la intervención del gobierno que, a través de subsidios, impuestos, regulación, etc., establece planes que disminuyen esa ineficiencia.

  1. Eficiencia en la teoría austríaca.

  La teoría austríaca tiene un enfoque diferente y realista sobre el asunto. Tiene como parámetro la acción humana: el hombre actúa en búsqueda de una situación más confortable que la actual. Para eso, el hombre debe saber que existe una forma de mejorar la situación actual y tener la perspectiva de que, actuando de determinada manera, alcanzará su objetivo. Eso puede parecer tan obvio que surge la siguiente cuestión: ¿entonces los austríacos creen que son los únicos que saben que el ser humano actúa? ¿Los neoclásicos no saben eso? El problema ocurre porque los últimos restringen la acción en su modelo de equilibrio. Partiendo de ese modelo irreal (lo que ellos mismos admiten) explican cómo el agente actúa en el mercado. O sea, la acción se restringe a situaciones inexistentes.

  Al contrario que en el enfoque del equilibrio, la eficiencia austríaca se explica en términos individuales. El agente establece un plan con determinados objetivos y si consigue cumplirlo habrá actuado eficientemente. Vamos a poner un ejemplo: Rothbard es un estudiante de economía que debe presentar un trabajo el día siguiente. Como quiere salir por la noche, crea un plan para terminar el trabajo en cuatro horas, pues así le daría tiempo de prepararse para salir sin atrasarse. Si no conseguir alcanzar tal objetivo, la ejecución del plan habrá sido ineficiente.

  Pero no toda eficiencia se explica por acciones aisladas. Cuando los agentes actúan en conjunto, pueden surgir casos de falta de conocimiento. Vamos a imaginar que Rothbard desea comprar el libro Acción Humana, de Ludwig von Mises, y está dispuesto a pagar 100 reales. El librero A vende el libro por 80 reales. Si uno no sabe de la existencia del otro, tenemos un caso de ineficiencia en el mercado debido a la limitación del conocimiento (CORDATO, p. 398). Otro punto a notar es que la diferencia de precios entre bienes que sean homogéneos para el agente X es un caso más de ineficiencia. O sea, si Rothbard encontrara una librería B que vendiera el libro por 150 reales, esa diferencia de precio sería señal de ineficiencia. Pero si una segunda persona, Murphy, digamos, conociera la librería A y supiera que Rothbard desea el libro, podría comprarlo y vendérselo por los 100 reales (CORDATO, p. 399). Murphy disminuiría así la ineficiencia en el mercado.[i]

  Se puede notar que los problemas de eficiencia en el mercado se dan debido a la limitada capacidad de conocimiento de los agentes. A pesar de eso, sería errado considerar eso como una prueba de que la intervención gubernamental sea necesaria. Por el contrario, si los agentes, que conocen perfectamente sus propios deseos, no consiguen actuar siempre con eficiencia, es imposible para el gobierno, que no dispone de esa información. Como veremos en la próxima sección, la solución para ese problema es el proceso competitivo en el mercado que genera incentivos para la diseminación y seguridad de las informaciones.

  1. Comparación de los enfoques.

  Como hemos visto, para los neoclásicos, se considera ineficiente para la sociedad que un individuo obtenga una mejoría a costa del empeoramiento ajeno. Siendo así, la propiedad necesita estar regulada por el gobierno. Una diferencia importante con los austríacos está en la consideración de la utilidad social: para los austriacos es equivocado considerar la sociedad como una entidad homogénea, si decimos que la eficiencia social aumentó, eso se traduce sólo como el conjunto de acciones de los individuos. O sea, es completamente equivocado considerar que el gobierno puede asignar los recursos considerando una “eficiencia social única” para todas las personas.

  Lo que se nota en esa diferencia es que para los neoclásicos el mercado tiene fallos que necesitan ser corregidos, y para los austríacos la ineficiencia aumenta cuando el gobierno interviene, pues ya que no posee conocimiento perfecto, distorsiona la ejecución de los planes de los agentes. Incluso los “bienes públicos”, como carreteras, justicia, seguridad, etc., son considerados por algunos austríacos[ii] como entera responsabilidad del mercado.

  La forma más eficiente para que los planes de los agentes se cumplan en el mercado es a través del elemento empresarial, como hemos visto en el ejemplo de Murphy, donde éste halló una ineficiencia en el mercado y una oportunidad de beneficio. La creatividad del empresario, que busca beneficios, es el motor del mercado. Por eso el economista Ludwig von Mises decía que en el libre mercado el consumidor es soberano, pues si el empresario piensa en obtener beneficios, debe hallar formas más eficientes de atender la demanda. Esa acción empresarial asigna mejor los recursos, pues garantiza el derecho de propiedad de los consumidores y busca atender demandas individuales, sin tener en cuenta ningún tipo de “utilidad de la sociedad”.

Referencias.

CORDATO, Roy E. (1980) The Austrian Theory of Efficiency and The Role of Government. The Journal of Libertarian Studies, Vol. IV, Nº 4.

MURPHY, Robert P. (2001) Coordination vs Efficiency. New York University.

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[i] A pesar de existir ineficiencia en el mercado, eso no significa que exista una forma mejor de asignación fuera del mismo, por el contrario, sólo las acciones que buscan cumplir planes individuales disminuyen el malestar.

[ii] Ver los trabajos de Murray Rothbard.

2018-04-21T03:07:06+00:00

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